Todos hablan de Trump

El positivo por coronavirus de Donald Trump, en plena campaña electoral, y cuando el candidato demócrata Joe Biden sacaba 14 puntos de ventaja en los sondeos, antes del rijoso debate televisivo, podría servir más que perjudicar al todavía inquilino de la Casa Blanca.

            Nadie sabe si esto es también una estratagema o bien un sucio ardid y es que, las circunstancias propias del clima político-electoral, se prestan para muchas suspicacias.

            No hablamos de un guion de Netflix, pero las preguntas que van circulando entre los analistas de la campaña norteamericana  están relacionadas no solo con suspicacias, sino con una retahíla de recelos, alrededor de la propia figura de Trump. ¿Sería él capaz de todo para conservar el poder por otros cuatro años más? ¿Hasta dónde podría llegar? Digamos a, ¿cuestionar el triunfo en las urnas de Biden?

            Hay otras interrogantes relacionadas con la fecha del contagio y la fecha del positivo, ¿y si Trump ya sabía de la infección un día antes del debate o bien horas antes apenas hacerse la PCR, como parte del protocolo de seguridad del  encuentro televisivo?

            Eso hubiese significado la cancelación del debate y postergarlo catorce días o más dependiendo de la evolución en la salud del mandatario, algo equivalente a perderse el primer cara  a cara con su contrincante; un acto tan valioso, como útil, porque  permite tomarle un pulso mucho más real a los apoyos, a los simpatizantes, a las críticas y primordialmente a saber qué está pasando con el votante indeciso.

            No podía perderse este primer debate encima porque Trump ha  podido constatar que ha quedado mal parado: algunos medios de comunicación lo abordan como un resultado que ahonda la brecha entre la distancia de preferencias electorales a favor de Biden.

            ¿Habrá cambiado en algo lo que ha sucedido en las últimas 72 horas? La hospitalización de Trump ha desatado una ola de tuiters de casi todos los mandatarios del mundo con mensajes de apoyo y  de pronta mejoría.

            Es verdad, ellos no votan, pero en toda campaña el hecho de que se hable más y más del producto es la mejor publicidad; estos últimos tres días Trump ha tenido el mejor efecto publicitario, interno y externo, con todos los medios de comunicación pendientes de él.

            Totalmente pendientes además con la prensa provocando una confusión: una parte,  señalaba el empeoramiento de la salud del mandatario y otra,  culpaba a los médicos de la Casa Blanca por los partes contradictorios.

            ¿Alguien se acuerda de lo malo que estuvo el debate? O, ¿de los 14 puntos de ventaja de los que Biden presumía? Diversos  líderes desde China, Rusia, Francia, Alemania hasta el dictador norcoreano le han ayudado a Trump a mostrar músculo porque Estados Unidos quiere un líder con presencia internacional no alguien de bajo perfil.

A COLACIÓN

            La política exterior en un campaña electoral en la Unión Americana es incluso mucho más relevante que el tema fiscal o el trato a los inmigrantes es que se trata de una potencia en el mundo con aristas importantes en lo estratégico: en lo geopolítico y lo geoeconómico.

            Otro hecho que se debe tomar en cuenta es que Trump lleva semanas prometiendo que antes de noviembre habrá una vacuna contra el SARS-CoV-2, presionando con ello a los farmacéuticas.

            Y sigue sin tenerla, pero en cambio hoy lunes, el candidato republicano saldrá del hospital trasladado a la Casa Blanca y muy seguramente en sus mensajes posteriores hablará que el coronavirus no lo mató  a sus 74 años de edad y destacará las bondades del Remdesivir.

            Trump no está acabado totalmente, sus réditos electorales podrían cambiar  a favor, vienen días intensos en Washington,  hasta el martes 3 de noviembre.

            Estados Unidos es un jugador global imprescindible en un momento delicadísimo no solo por las dudas de las circunstancias de una pandemia con un virus nuevo y que va dejando miles de muertos todos los días; y sobre todo en medio de una incertidumbre con una guerra comercial con China que merece otro derrotero mejor.



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