Deportan a Tijuana a madre de teniente en activo

El gobierno de Estados Unidos deportó este jueves a Tijuana a la madre de un teniente de inteligencia militar estadunidense y abuela de tres niños, que había vivido en San Diego durante más de 31 años.
La señora Rocío Rebollo Gómez, de 50 años de edad, una pequeña empresaria sin antecedentes penales, fue deportada por el paso peatonal de El Chaparral.
En San Diego su hijo, teniente segundo Gibram Cruz, lamentó que los agentes de la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo engañaran para deportar a su madre.
El propio teniente acompañó a la señora a entregarse conforme ordenó una corte de migración en San Diego, con la esperanza de que el ICE considerara su calidad de oficial militar con rango y en activo.
La señora se entregó y los agentes dijeron al teniente y a la abogada, Tessa Cabrera, que tenían que pedir un permiso para extensión de permanencia en el país en un edificio cercano, pero en cuanto Cruz y Cabrera salieron, los agentes llevaron a la mujer a un estacionamiento subterráneo, donde la subieron a un auto y la fueron a deportar.
“Me siento decepcionado y burlado”, dijo el teniente. Desde Tijuana la madre conformó a una hermana del teniente, Karla Cruz, que ya se encontraba en territorio mexicano y no sabía dónde estaba y no conocía a nadie.
Su hija le dijo entre llantos que le llevaría a Tijuana ropa, artículos y la ayudaría a instalarse en algún hospedaje.
El teniente por su parte lamentó que por su cargo el ejército le prohíba cruzar la frontera y los agentes de migración “no me dejaron despedirme de ella y me preocupa que pueda estar en peligro”.
La noche del miércoles al jueves desconocidos grafitearon amenazas fuera de la casa de la señora Rebollo, después de que se supo que era indocumentada.
La corte ordenó la deportación de la señora porque fue localizada dentro del país después de hacer sido deportada dos ocasiones en los años ochenta y noventa.
El teniente Cruz, quien ahora tiene 30 años de edad, cuestionó que “qué más podría hacer una madre separada de sus hijos pequeños que regresar por ellos”.
El teniente, el mayor de la familia, tenía unos tres años cuando deportaron por primera vez a su madre; tenía unos 13 cuando la encontraron después en una redada en un hotel donde la señora hacía limpieza.



