Conflicto Rusia - Ucrania, las consecuencias para la economía y las empresas

El conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, que puede ser más prolongado de lo previsto, está teniendo efectos devastadores en la incipiente recuperación de la economía mundial. Si éste continúa, la disponibilidad de materias primas como el gas natural, el petróleo, diversos metales y productos agrícolas se vería comprometida y los costos de transporte aumentarían. Asimismo, las empresas, a nivel mundial, podrían experimentar nuevos ‘cuellos de botella’ en las cadenas de suministro y un aumento en los precios.

Mientras que el foco de las sanciones impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) se centra en las siete principales instituciones financieras rusas y, en las 13 empresas de dicho país -al momento de desarrollar este texto-, el total de miembros de la familia corporativa de estas empresas incluye 16,748 entidades, repartidas en 21 países, según datos de Dun & Bradstreet. Esto subraya la necesidad de contar con información sobre la propiedad efectiva, y de tener acceso al árbol genealógico de las empresas, para prever riesgos de incumplimiento.
Lo anterior es un recordatorio de la interconexión que conlleva la globalización y de la dependencia mutua, como contribuyentes, a la cadena de suministro global. Hay 14,745 relaciones de proveedores de nivel 1, es decir, de alta relevancia; y 7.6 millones de nivel 2 con entidades rusas en todo el mundo. Como resultado, se pueden observar los efectos de las sanciones de Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea (UE) sobre las empresas rusas, lo que paraliza una cadena de suministro global ya debilitada.
La probable interrupción de las rutas comerciales, el aumento de los costos de los fletes, la inaccesibilidad de las materias primas esenciales y la amplia perturbación de las empresas amenazan a las economías mundiales, al tiempo que aumentan las presiones inflacionarias.
Además, se podría agravar aún más el aumento de los costos de fabricación y producción, lo que provocaría un incremento de los precios de los bienes y servicios para el usuario final. Estas repercusiones provocarían un aumento de quiebra y morosidad entre las compañías de todo el mundo.
Industrias afectadas
De acuerdo con Dun & Bradstreet, Ucrania tiene más de 1.5 millones de compañías activas. Los cinco principales sectores, que representan 80% de éstas, son:
Servicios
Comercio mayorista
Construcción
Industria manufacturera
Agricultura
Los sectores: comercio mayorista, manufactura y agricultura representan, en conjunto, más de un tercio de todas las empresas de Ucrania, las cuales comercian con otras empresas de todo el mundo y, por lo tanto, cualquier interrupción significativa de sus operaciones podría tener ramificaciones en la economía mundial. Los datos de Dun & Bradstreet indican que Rusia tiene más de 3.5 millones de empresas activas. Los cinco principales sectores representan casi 80% de todas las empresas activas en el país, incluidos:
Servicios
Comercio mayorista
Finanzas
Seguros y propiedades inmobiliarias
Construcción y comercio minorista
La mayoría de estos negocios se están viendo perturbados dado que diversas entidades han dejado de alcanzar acuerdos con compañías rusas. Asimismo, la retirada de algunas instituciones financieras rusas de la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (SWIFT) también interrumpiría el flujo de caja de estas empresas.

Dependencia de las importaciones
Mientras que Rusia y Ucrania sólo representan el 1.9% y 0.3% del valor global de las exportaciones de mercancías, respectivamente, estos países son los mayores exportadores del mundo de ciertos productos básicos. Por ejemplo, Rusia y Ucrania representan, conjuntamente:
59% de las exportaciones mundiales de aceite de girasol.
36% de las exportaciones mundiales de hierro o acero sin alear.
26% de las exportaciones mundiales de trigo.
Los datos de UN Comtrade muestran que varios países tienen una alta dependencia de las exportaciones rusas y ucranianas*. Según esta definición: 25 países tienen una alta dependencia de trigo y morcajo; 24 de carbón; 16, de gases de petróleo y 10, de petróleo crudo. Muchos países de la UE y de Europa del Este entran en estas categorías.
Conexiones internacionales: rutas de los proveedores
De acuerdo con Dun & Bradstreet, al menos 374,000 empresas de todo el mundo dependen de proveedores rusos. Más del 90% de éstas tienen sede en Estados Unidos. Del mismo modo, al menos 241,000 de todo el mundo, dependen de proveedores ucranianos. Más del 93% de estas empresas tienen sede en Estados Unidos.
Otros países con cadenas de suministro afectadas son Canadá, Italia, Australia, China y Brasil. En todo el mundo hay, al menos, 390 empresas con proveedores críticos en Rusia, que son aquellos que suministran bienes y servicios por un valor mínimo de 100,000 dólares y que representan no menos del 5% de todas las facturas.
Los cinco principales países que tienen proveedores críticos en Rusia son: Estados Unidos, China, India, Japón y los Emiratos Árabes Unidos. En todo el mundo hay, al menos, 210 empresas con proveedores críticos en Ucrania. Los cinco países con mayor exposición son: Estados Unidos, México, China, Brasil y Canadá.
Las empresas situadas en los países mencionados ya estaban experimentando dificultades operativas debido a las restricciones de la pandemia por Covid-19, que afectan tanto a la demanda como a la oferta, así como a los elevados costos de las materias primas como el petróleo, el gas natural y los minerales. El conflicto entre Rusia y Ucrania amenaza con agravar los problemas de suministro de estos países.
Según los datos de Dun & Bradstreet, las empresas ucranianas se abastecen de bienes y servicios de, al menos, 55,000 empresas situadas en los demás países. Alrededor de 57% de éstas están situadas en Estados Unidos, China, India, Alemania y el Reino Unido. Asimismo, las rusas se abastecen de bienes y servicios de, al menos, 92,000 en el resto del mundo. De hecho, alrededor del 55% están situadas en Estados Unidos, China, India, Alemania y el Reino Unido
¿Cuál será el impacto en América Latina?
En el corto plazo, las sanciones impuestas a Rusia tendrán un impacto en las materias primas, ante ello las empresas necesitarán reconducir sus cadenas de suministro. América Latina destaca con varios países que funcionarían como proveedores alternativos para cubrir estas necesidades.
En el caso del cobre, Chile es una de las principales opciones para abastecer este mineral al mundo, con reservas que llegan a los 200 millones de toneladas métricas. Por su parte, Brasil destaca como un amplio proveedor de materias a nivel mundial con recursos como el mineral de hierro, el hierro mismo y el acero. También resalta en la producción agrícola de maíz, posición que comparte con Argentina como otro posible proveedor alternativo de este grano. En el caso de México, su industria y recursos le hacen sobresalir y convertirse en una opción viable para abastecer al mercado de cable aislado y de una gran gama de conductores eléctricos.
¿Qué medidas o prácticas deberían de considerar las empresas ante este escenario?
Con la incertidumbre generalizada que estamos viviendo tanto en los mercados como en las economías, el impacto puede ser de preocupación si no se está lo suficientemente preparado para conocer y enfrentar los riesgos en las cadenas de suministro. Entre las acciones o prácticas que recomiendan los especialistas se encuentran:
Balancear y reevaluar el riesgo dentro del portafolio de clientes de las empresas.
Monitorear tanto a proveedores como a las cadenas de suministro a distintos niveles y su riesgo asociado.
Emplear tecnologías o soluciones que permitan gestionar el riesgo mediante datos e información clave que transparenten los procesos para tomar mejores decisiones.
Identificar alternativas clave, tanto de proveedores como de productos, para determinar cuál sería el impacto y el riesgo asociado.
Invertir en mejor tecnología que fortalezca la agilidad en las cadenas de suministro de la empresa a largo plazo.



