Presunto ladrón de joyas evade juicio en EE. UU. tras entregarse a ICE y es deportado

Caso deja sin respuestas a víctimas de uno de los robos más grandes en la historia estadounidense

Presunto ladrón de joyas evade juicio en EE. UU. tras entregarse a ICE y es deportado
Por: Alejandro Cancino | 01/26/2026

Los Ángeles, California. - Un hombre buscado por su presunta participación en uno de los robos de joyas más grandes en la historia de Estados Unidos logró evadir un juicio federal y fue deportado al salir voluntariamente de Estados Unidos tras entregarse a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que ha generado controversia entre fiscales y víctimas del crimen.

La investigación del caso se centraba en un robo de aproximadamente 100 millones de dólares en diamantes, oro, rubíes, esmeraldas y relojes de lujo, sustraídos de un camión blindado de la empresa Brinks en julio de 2022, en el estado de California. La Fiscalía federal había acusado a Jeson Nelon Presilla Flores, entre otros, por cargos de conspiración y robo de transporte interestatal de mercancías de alto valor. Flores se declaró inocente y enfrentaba una posible sentencia de hasta 15 años de prisión si era hallado culpable.

Sin embargo, atípicamente, el sospechoso fue transferido a custodia de ICE mientras estaba en libertad bajo fianza por cargos penales, y durante una audiencia migratoria en diciembre de 2025 renunció a sus derechos de inmigración y solicitó su propia deportación. Aunque un juez negó su solicitud de salida voluntaria hacia Chile, emitió una orden de expulsión, y Flores fue enviado a Ecuador, su país de origen, en diciembre.

La medida sorprendió tanto a fiscales como a familiares de las empresas afectadas por el robo, quienes habían trabajado durante años para construir un caso sólido. Procuradores federales afirmaron que no fueron informados previamente de la detención de Flores por parte de la agencia migratoria y manifestaron su intención de continuar con la persecución penal en cuanto fuera posible.

Para las víctimas, la deportación representa un desenlace frustrante: además de no obtener un veredicto ni una sentencia, gran parte de las joyas robadas aún no han sido recuperadas, y queda la inquietud de si Flores podría volver a Estados Unidos en el futuro para enfrentar cargos pendientes.

Expertos legales y críticos han citado el caso como un ejemplo de fallas en la coordinación entre las agencias migratorias y los fiscales federales, debido a que un acusado en un caso penal de alto perfil logró salir del país antes de que el proceso judicial pudiera concluir.

Este incidente ha reabierto el debate sobre cómo se manejan los casos de acribillados con antecedentes penales graves dentro del sistema de inmigración estadounidense, y plantea preguntas sobre mecanismos para asegurar que los sospechosos de delitos muy graves enfrenten debida justicia antes de ser deportados.


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