Mujer de 37 años fingió ser niña de 12 y vivió con familia adoptiva en Brasil
Amanda Maria Souza usó biberones, chupetes y una historia de abusos para mantenerse 14 meses

Santa Catarina, Brasil. - Una mujer de 37 años fue arrestada en Joinville, estado de Santa Catarina, Brasil, tras ser descubierta viviendo durante aproximadamente 14 meses con una familia a la que hizo creer que era una niña de 12 años. Identificada como Amanda Maria Souza de Oliveira, quien se presentaba con el nombre de Gabriele, la mujer llegó a la ciudad buscando apoyo en una iglesia, donde afirmó haber huido del estado de Pará tras sufrir abusos, logrando despertar la solidaridad de una congregación que terminó presentándola a una pareja con buena situación económica dispuesta a acogerla.
Durante el tiempo que convivió con la familia, Amanda fue tratada en todo momento como una menor de edad. La pareja le organizó una celebración por su supuesto cumpleaños número 12, le decoró una habitación con elementos infantiles y llegó a iniciar trámites relacionados con una posible adopción formal. Para sostener el engaño, la mujer utilizaba con frecuencia biberones, chupetes y juguetes, fingía episodios de pánico y aseguraba tener autismo y otras condiciones médicas para justificar los rasgos físicos que no correspondían con la edad que decía tener. Argumentaba que su apariencia adulta era consecuencia del uso forzado de hormonas durante su infancia.
El engaño comenzó a desmoronarse gracias a las sospechas de una familiar de la pareja que nunca estuvo convencida de que Amanda fuera una menor. Tras realizar búsquedas en internet, encontró un caso con características similares ocurrido en Río de Janeiro, información que compartió con el padre adoptivo, quien acudió a las autoridades. La investigación policial reveló que la mujer ya contaba con antecedentes por hechos similares en distintas regiones del país, incluyendo un arresto en 2023 en Nova Iguaçu, Río de Janeiro, además de vínculos con casos en São Paulo, Minas Gerais, Rio Grande do Sul y Goiás.
Tras su detención, Amanda confesó los hechos durante el interrogatorio formal ante la Policía Civil de Santa Catarina y fue trasladada a la prisión regional de Joinville, donde permanece a disposición de la justicia. Las autoridades investigan a la mujer por presunto fraude y robo de identidad, mientras el caso ha generado un impacto considerable en Brasil por la duración del engaño y la sofisticación de los mecanismos utilizados para mantenerlo durante más de un año sin ser descubierta.



