El abandono de vivienda en México pone en riesgo a millones de niños
Más de 6.1 millones de casas deshabitadas generan vulnerabilidad, exponen a la delincuencia y afectan educación y bienestar infantil, advierten expertos de Fundación Hogares.

El abandono de vivienda en México ha dejado más de 6.1 millones de casas deshabitadas a nivel nacional. Esto, lejos de ser solo una cifra, evidencia la realidad en la que viven miles de familias y muestra un desacierto en la política de vivienda enfocada en números y no en las personas, afectando directamente la calidad de vida de niñas y niños.
La ausencia de servicios básicos y comunidad en unidades habitacionales deterioradas o abandonadas crea un vacío que la delincuencia organizada ocupa. Este fenómeno es una de las consecuencias más graves, junto con la normalización de que la infancia esté expuesta al narcotráfico, rutas inseguras y violencia.
Para Eduardo Rivera, gerente de Desarrollo Comunitario de Fundación Hogares, las consecuencias son profundas y estructurales. "El abandono de vivienda se traduce en rezago escolar, falta de registro oficial y exposición directa a la delincuencia. En lugar de construir espacios seguros para las infancias, les resta oportunidades", señaló.
En las últimas décadas se han construido millones de viviendas sociales y se planean más en este sexenio, sin atender áreas de oportunidad detectadas por diagnósticos de Fundación Hogares y otras instituciones. Muchas casas no cuentan con servicios adecuados ni espacios públicos que fomenten la vida en comunidad.
Las familias terminan abandonando estas viviendas cuando el costo de transporte hacia sus centros de trabajo o del crédito supera sus ingresos, o cuando la inseguridad es insoportable. Los espacios vacíos se convierten en oportunidades para la delincuencia, exponiendo a menores a riesgos diarios.
La exposición constante al crimen organizado marca el desarrollo de las infancias que permanecen en estos lugares. La Red por los Derechos de la Infancia en México reporta que entre 145,000 y 250,000 niñas, niños y adolescentes enfrentan riesgo de reclutamiento por grupos criminales.
El abandono de vivienda no solo implica pérdidas económicas; también fractura el bienestar social y condena a miles de menores a crecer en contextos de violencia estructural. En Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, se estiman alrededor de 77,000 unidades deshabitadas en alta vulnerabilidad.
Según Fundación Hogares, en estas zonas se observa que niñas y niños carecen de actas de nacimiento, enfrentan dificultades para asistir a la escuela, y permanecen desprotegidos cuando sus padres están involucrados en actividades delictivas o encarcelados. Además, la exposición diaria a la delincuencia se convierte en parte de su vida cotidiana.
Para cerrar estos "vacíos" ocupados por la violencia, se propone una rehabilitación integral social y urbana, centrada en las personas y con participación ciudadana. Fundación Hogares ha trabajado con Infonavit, Sedatu, Nacional Monte de Piedad, World Business Council y departamentos de vivienda de Chile, Colombia y Francia, aplicando el modelo Haciendo Comunidad, que ha reducido hasta un 24% la tasa de abandono en contextos similares.
En zonas como Tlajomulco, Mazatlán y Mexicali, se han promovido comedores y escuelas comunitarias que dan uso a espacios deshabitados, mientras que las infancias adquieren herramientas educativas y alimenticias.
"Es posible prevenir que las niñas y los niños sean víctimas del crimen cuando existen políticas que cuidan los espacios y reconstruyen la comunidad. La transformación ocurre cuando organizaciones, gobierno y sociedad trabajan de manera conjunta", concluye Eduardo Rivera.



