El agua, el recurso invisible que sostiene los grandes conciertos

Desde la hidratación del crew hasta la limpieza de estadios, cada show masivo depende de un flujo constante de agua, un recurso crítico en ciudades como la Ciudad de México.

El agua, el recurso invisible que sostiene los grandes conciertos
Por: EL MEXICANO | 04/06/2026

Las luces se apagan, el público grita y el artista sale al escenario. Pero horas antes, mientras miles de personas hacen fila en la entrada, decenas de técnicos ya trabajan entre cables, luces y estructuras. Lo que pocos saben es que detrás de cada show masivo hay un recurso que opera en silencio y del que depende que todo funcione: el agua.



"Casi nunca aparece en los riders con el mismo peso que el audio o la iluminación, pero sin este recurso no hay show. En ciudades donde es escasa, tratarla como algo secundario se vuelve un riesgo para la logística, la seguridad y el desarrollo del evento", explica Lucas Barrionuevo, cofundador de Somos PURA, empresa especializada en purificación de agua.



En un lugar donde es muy común que falte el agua, como ocurre en la Ciudad de México, el crecimiento de conciertos y eventos masivos pone el foco en el impacto que estos espectáculos tienen en su consumo. En recintos como el Foro Sol o el Estadio Azteca, hoy llamado Estadio Banorte, cada evento activa una logística hídrica que la mayoría ignora.



El Glastonbury Festival, en Reino Unido, requiere hasta 3 millones de litros por día, según Bristol Water. Esta cifra incluye hidratación del crew, limpieza, operación de sanitarios y enfriamiento de equipos técnicos. Aunque no existen cifras públicas para México, la escala de los eventos en el país sugiere consumos relevantes en contextos urbanos donde el recurso es limitado.



El circuito invisible



Todo comienza con el montaje. Las estructuras de metal acumulan polvo y residuos que deben limpiarse antes de instalar equipos sensibles. Ahí aparece el primer consumo: mangueras que humedecen superficies para evitar que partículas dañen consolas, amplificadores o cámaras. Además, el agua salobre con alto contenido de sulfatos puede acelerar el desgaste de superficies de aluminio y componentes metálicos expuestos.



Después vienen los sanitarios. Cada uno requiere grandes cantidades de este recurso para operar y mantenerse funcional durante horas. Los camerinos también exigen un suministro constante. Regaderas, lavabos y espacios de preparación forman parte de los contratos con artistas.



Aquí la calidad es muy importante, un sabor desagradable puede provocar reclamos inmediatos. Por eso, cada vez más productoras incorporan sistemas de filtrado que garantizan agua potable sin depender de garrafones, que además puede contener microplásticos y disruptores endocrinos.



Luego está la hidratación del crew. Los festivales reportan un consumo promedio de 20 litros por persona al día, de acuerdo con un estudio realizado por Institute of Sustainability and Environmental Professionals (ISEP) en 2024. 



Más allá del espectáculo



La limpieza posterior al evento cierra el ciclo. Pisos, gradas y áreas comunes quedan cubiertos de basura, líquidos derramados y suciedad. Las cuadrillas utilizan agua a presión para recuperar los espacios en menos de 24 horas, antes del siguiente montaje.



"La industria del entretenimiento crece cada año y la Ciudad de México se consolida como una de las principales plazas de conciertos en América Latina. Esa escala obliga a replantear cómo se gestiona cada recurso, porque lo que funciona en un bar con cientos de personas no aplica en un estadio con miles", concluye Leandro Barrionuevo, también cofundador de Somos PURA.



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