Coaching, una herramienta clave para cerrar ciclos y crear nuevos comienzos
La práctica del coaching puede ser una herramienta esencial para impulsar avances, fortalecer decisiones y construir un comienzo más sólido

Ciudad de México, Diciembre, 2025.- Cerrar ciclos es un acto de conciencia. Es hacer una pausa para reconocer lo que logramos, lo que aprendimos y lo que sentimos durante el camino, además de que puede permitirnos soltar aquello que pesa o que ya no tiene un lugar en nuestra historia.
Se trata de un ejercicio que resulta valioso tanto para el crecimiento individual como para comunidades o equipos dentro de las empresas, donde la reflexión potencia la claridad y la toma de decisiones.
Desde la mirada del coaching, un ciclo es una etapa que nace, se desarrolla y tiene un cierre, para dar paso a algo nuevo.
Es por ello que reconocer estos procesos naturales nos ayuda a asumir que la transformación es parte inherente de la vida. Nada estático florece, sólo aquello que se renueva encuentra espacio para evolucionar.
Ante este panorama, y entendiendo el momento en el que nos encontramos al concluir el año, es importante cerrar los ciclos que están presentes ante nosotros con el objetivo de tener nuevas oportunidades de crecimiento, madurez y expansión personal.
Ellos van desde los ciclos emocionales, que nos invitan a sanar, elaborar y liberar emociones intensas como duelos, rupturas y decepciones, hasta, por ejemplo, aquellos que están relacionados con el desarrollo personal o profesional, y que involucran etapas de evolución, crecimiento y reinvención.
Oportunidad
En este sentido, el coaching se presenta como un aliado capaz de facilitar el proceso de cerrar ciclos desde un lugar consciente, respetuoso y orientado a la acción.
Cerrar un ciclo es liberar espacio interno: cuando lo que ya cumplió su función se suelta, lo nuevo puede llegar con más claridad. Hoy la Federación Internacional del Coaching (ICF por sus siglas en inglés) comparten cinco recomendaciones desde la mirada del coaching para aprender a soltar:
1. Honrar la experiencia
Antes de cerrar, dedica un momento para reconocer lo que esta etapa trajo a tu vida. ¿Qué descubriste? ¿Qué agradeces? ¿Qué parte de ti creció en el proceso?
2. Reconocer lo que te cuesta soltar
Aceptar los miedos y resistencias es clave. El cambio puede generar incertidumbre, y está bien. El primer paso es observar sin juicio lo que aparece en ti.
3. Cerrar con intención
Los rituales de cierre ayudan a asimilar el final. Escribe una carta, tenen una última conversación o realiza un acto simbólico que represente tu liberación.
4. Dar espacio a las emociones
Sentir no es retroceder; sentir es integrar. Permítete transitar la tristeza, la nostalgia o incluso el alivio. Todo ello forma parte de un cierre consciente.
5. Diseñar tu nuevo inicio
El coaching te ayuda a proyectar hacia adelante: ¿Qué quieres crear ahora? Definir un plan con objetivos claros impulsa la acción y evita quedarte estancado.
Concluir una etapa de nuestras vidas es un acto de conciencia que nos invita a detenernos y observar con honestidad el camino recorrido. En ICF sabemos que este proceso se vive como un tránsito profundo hacia el futuro.



