El Mundial 2026 y el reto invisible de los residuos

Los eventos masivos evidencian una crisis global de basura que exige rediseñar materiales, sistemas y hábitos de consumo para evitar toneladas de desechos sin salida.

El Mundial 2026 y el reto invisible de los residuos
Por: EL MEXICANO | 05/18/2026

Cada evento masivo tiene una resaca invisible: toneladas de residuos que no entran en ningún sistema de reciclaje.

Envases con restos de comida, utensilios desechables, empaques mezclados. Materiales diseñados para durar minutos, pero imposibles de recuperar después. Con la Copa Mundial de Futbol 2026 en puerta, esa acumulación deja de ser un efecto colateral y se convierte en un problema de escala.

Hoy el mundo genera más de 2 mil millones de toneladas de residuos municipales al año, y podría llegar a 3.88 mil millones en 2050. Casi una cuarta parte ni siquiera se recolecta y un tercio termina en disposición abierta, de acuerdo con el Banco Mundial. En paralelo, 19% de los alimentos disponibles se desperdicia. Cuando ambos flujos se cruzan, el resultado es predecible: residuos sin salida.

Los eventos masivos condensan ese cruce en cuestión de horas. Lo que ahí ocurre no es una excepción, sino una versión acelerada de lo que pasa todos los días en las ciudades. 

En ese contexto, uno de los mayores retos está en cómo se gestionan los residuos cuando los materiales se mezclan con orgánicos. En ese punto, se vuelve clave contar con soluciones diseñadas para ese tipo de interacción.

Por eso, el problema no empieza en la recolección, sino en el diseño. Los materiales compostables cobran protagonismo, al permitir que estos residuos se gestionen de forma conjunta y se integren a un mismo flujo, facilitando su aprovechamiento dentro del sistema. 

En ese cruce entre consumo, materiales y gestión de residuos, la Asociación Mexicana de Bioplásticos (AMBio) identifica cinco decisiones que pueden marcar la diferencia

  1. Separar desde el origen no es opcional; sin eso, cualquier sistema colapsa antes de operar.

  2. Aceptar que no todo es reciclable permite dejar de diseñar soluciones que solo funcionan en papel.

  3. Incorporar materiales compostables en aplicaciones de un solo uso vinculadas a alimentos y bebidas permite gestionar de forma conjunta residuos que, en otros materiales, pierden valor al mezclarse, posicionándolos como una solución viable para eventos de gran escala. 

  4. Invertir en infraestructura y estándares es lo que convierte una buena intención en un sistema real. 

  5. Planear para la escala (como la del Mundial 2026) obliga a resolver el problema antes de que ocurra.

El reciclaje seguirá siendo necesario, pero no suficiente. Una parte creciente de los residuos no está diseñada para ese camino. La discusión de fondo no es cómo reciclar más, sino cómo dejar de generar residuos que no tienen a dónde ir.








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