Factoraje impulsa a PyMEs en México ante falta de crédito bancario
Aunque solo 3% de las empresas lo utiliza, el factoraje gana relevancia como herramienta para convertir cuentas por cobrar en liquidez inmediata y fortalecer el crecimiento empresarial.

Mientras miles de pequeñas y medianas empresas (PyMEs) en México continúan enfrentando dificultades para acceder al crédito tradicional, el factoraje comienza a posicionarse como una de las herramientas financieras más relevantes para fortalecer su liquidez, acelerar operaciones y mejorar su capacidad de crecimiento. En un entorno donde las empresas deben seguir pagando nómina, proveedores, inventarios e impuestos aun cuando sus facturas no han sido cobradas, anticipar el flujo de efectivo se vuelve una necesidad estratégica para mantener la operación y aprovechar nuevas oportunidades de negocio.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN) 2024 del INEGI y la CNBV, entre 2022 y 2024, 57.5% de las empresas en México solicitó algún crédito o financiamiento. La necesidad alcanza a todos los tamaños de negocio: 53.8% de las microempresas, 57.6% de las pequeñas, 71.3% de las medianas y 65.1% de las grandes buscaron recursos para operar o expandirse. Sin embargo, pese a esta demanda, la adopción del factoraje sigue siendo limitada; apenas 3% de las empresas ha utilizado este mecanismo desde el inicio de operaciones, a pesar de que permite transformar cuentas por cobrar en liquidez inmediata sin recurrir a financiamientos más costosos o rígidos.
"El factoraje representa una alternativa estratégica para las PyMEs porque convierte ventas ya realizadas en capital de trabajo inmediato. Cuando una empresa puede anticipar el cobro de sus facturas, gana capacidad para crecer, invertir, aceptar nuevos pedidos y mantener estabilidad operativa", señaló Juan Manuel Ruiz Palmieri, CEO de Círculo de Crédito.
Aunque el mercado mexicano todavía tiene espacio importante de desarrollo, el volumen de operaciones refleja un crecimiento sostenido. Datos de Factors Chain International (FCI) muestran que el factoraje en México alcanzó 31,410 millones de euros en 2024, mientras que referencias de la Asociación Mexicana de Factoraje Financiero y Actividades Similares (AMEFAC) estiman un crecimiento promedio anual cercano al 15% durante los últimos cinco años.
A nivel regional, países como Colombia y Chile muestran cómo la digitalización y la trazabilidad pueden acelerar la adopción del factoraje. En Colombia, la implementación de la factura electrónica y del sistema RADIAN permitió fortalecer la validación de operaciones y convertir las facturas en activos digitales con capacidad de financiamiento, llevando al factoraje a representar entre 2% y 3% del PIB. Chile, por su parte, desarrolló desde hace más de dos décadas un ecosistema basado en factura electrónica, registros públicos y aprobación tácita de facturas, logrando niveles de penetración cercanos al 16%, comparables con economías desarrolladas.
En contraste, México mantiene una penetración cercana al 2.5%, pese a contar con infraestructura financiera robusta. Entre los principales retos destacan la necesidad de fortalecer la trazabilidad de las operaciones, mejorar la validación de facturas y reducir riesgos asociados a duplicidad de cuentas por cobrar.
"México tiene las condiciones tecnológicas y financieras para acelerar el crecimiento del factoraje, pero es fundamental construir mecanismos que generen mayor confianza y certeza operativa. La transparencia, la automatización y la validación de información serán determinantes para ampliar el acceso al financiamiento productivo", agregó Ruiz Palmieri.
Frente a este contexto, surge Círculo de Factoraje, una iniciativa impulsada por Círculo de Crédito que se enfoca en fortalecer la infraestructura de información del mercado y facilitar operaciones más seguras, trazables y eficientes. La plataforma busca ofrecer herramientas comunes de validación, reducir riesgos de duplicidad y ampliar la capacidad de financiamiento basada en cuentas por cobrar, en un momento donde las PyMEs demandan soluciones más ágiles y flexibles.
"El reto no es únicamente financiar más empresas, sino financiar mejor. Necesitamos un ecosistema donde otorgantes, proveedores y empresas cuenten con información confiable, procesos más transparentes y mecanismos que permitan impulsar el crecimiento económico desde la productividad empresarial", concluyó Ruiz Palmieri.



