La cal fortalece al campo frente al cambio climático
Frente a ese escenario, resaltaron que la cal se ha consolidado como un aliado estratégico de la agricultura

Con una población mundial que podría superar los 9 mil 700 millones de personas en 2050, la producción de alimentos enfrenta uno de sus mayores desafíos: alimentar a la gente en medio del desgaste de los suelos, el cambio climático y la necesidad de producir de forma más sostenible, advirtieron Cristina Seijas Correa y Francisco Pohls Aguilera, especialistas en transformación digital vinculados al sector agroalimentario.
Frente a ese escenario, resaltaron que la cal se ha consolidado como un aliado estratégico de la agricultura al contribuir directamente a mejorar la fertilidad de los suelos, aumentar la productividad y fortalecer la seguridad alimentaria, y apuntaron que tan solo en México se calcula que más del 40% de los suelos cultivables presentan condiciones ácidas o problemas de degradación que afectan el rendimiento de cultivos básicos como el trigo, el maíz, el café y la caña de azúcar.
"Es por ello que la aplicación de cal agrícola se ha convertido en una herramienta esencial para recuperar la salud de los suelos. Su uso permite neutralizar la acidez, mejorar la disponibilidad de nutrientes y optimizar el aprovechamiento de fertilizantes, factores que pueden incrementar la productividad agrícola entre 20% y 50%, dependiendo del tipo de cultivo y las condiciones del terreno", destacó Cristina Seijas Correa, coordinadora de Marketing en Grupo Calidra
Agregó que además de aumentar el rendimiento, la cal contribuye a mejorar la estructura física del suelo, favoreciendo la retención de agua y el desarrollo de microorganismos benéficos. "Esto resulta especialmente relevante en un contexto donde la agricultura consume aproximadamente 70% del agua dulce utilizada a nivel mundial, según datos de la FAO, por lo que cualquier práctica que aumente la eficiencia hídrica representa una ventaja estratégica para el campo", enfatizó.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha revelado que alrededor de 33% de los suelos en el planeta ya están degradados y que el 90% podría estarlo en 2050, mientras que en América Latina millones de hectáreas agrícolas registran altos niveles de acidez que limitan la producción.
Sobre el tema, Francisco Pohls Aguilera, gerente de Marketing de Calidra, recordó que en México el sector agroalimentario aporta aproximadamente 4% del Producto Interno Bruto (PIB) y genera millones de empleos directos e indirectos, por lo cual la productividad del campo no solo es fundamental para garantizar el abasto de alimentos, sino también para sostener la economía rural y la competitividad del país.
"La cal desempeña un papel silencioso, pero decisivo, dentro de la cadena agroalimentaria. El uso responsable de la cal agrícola contribuye a una producción más sostenible, ya que ayuda a reducir pérdidas de nutrientes, mejora la eficiencia de los fertilizantes y favorece cultivos más resistentes ante condiciones climáticas adversas. Esto convierte a la cal en un insumo clave para avanzar hacia modelos agrícolas más resilientes y sustentables", señaló.
Refirió que diversos especialistas en la producción agrícola han apuntado que hablar de agricultura es también hablar de la salud del suelo, y en ese proceso la cal es indispensable, porque su contribución al campo va mucho más allá de la productividad: ayuda a fortalecer la seguridad alimentaria, optimizar recursos y hacer más sostenible la producción de alimentos.
"El reto de producir más alimentos en el mundo con menos recursos y frente a una población creciente será cada vez mayor. En esa tarea, la relación entre agricultura y cal seguirá siendo un vínculo inquebrantable para el desarrollo del campo y la alimentación de millones de personas", puntualizó.
Finalmente, frente a un contexto global donde cerca del 40% de los suelos del planeta ya presentan algún grado de degradación, el fortalecimiento de la tierra agrícola se ha convertido en una prioridad estratégica. En este escenario, la cal desempeña un papel clave para mejorar la fertilidad del suelo, optimizar recursos y contribuir a una producción de alimentos más sostenible y resiliente ante el cambio climático.



