Mujeres y economía solidaria: impulso a la autonomía en territorios rurales
Programas de inclusión económica fortalecen emprendimientos femeninos como IpanTlalli en Puebla, donde la formación, el acompañamiento y el acceso a mercados impulsan ingresos y desarrollo sostenible.

En un contexto global marcado por el aumento de la desigualdad económica, Ayuda en Acción advierte que el sistema económico continúa limitando el acceso de millones de mujeres a ingresos estables, financiamiento y mercados laborales.
Frente a esta exclusión estructural, la organización ha reforzado sus programas de inclusión socioeconómica para garantizar que más mujeres accedan a formación, mercados reales y oportunidades sostenibles de generación de ingresos. En 2025, Ayuda en Acción alcanzó a 208,139 personas en África, América Latina y Europa. De ellas, 127,300 fueron mujeres (81,311 en África, 45,723 en América Latina y 266 en Europa), lo que representa casi seis de cada diez personas participantes en sus programas.
De estas mujeres, más de 15,000 fortalecieron su autonomía económica a través del empleo, emprendimientos o formación. Cerca de cinco mil superaron la pobreza monetaria al incrementar sus ingresos y alrededor de 2,500 accedieron a un empleo.
A pesar de estos avances, la exclusión estructural persiste. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tasa de participación laboral femenina es casi 25 puntos porcentuales menor que la masculina a nivel mundial. Además, las mujeres están sobrerrepresentadas en la economía informal, especialmente en contextos rurales, donde enfrentan mayores barreras para acceder a tierra, financiamiento, capacitación y mercados.
En distintos territorios, cuando las mujeres acceden a formación, acompañamiento técnico y oportunidades de comercialización, logran transitar de economías de subsistencia hacia modelos productivos sostenibles.
En México, en la región Sierra Nevada de Puebla, mujeres rurales forman parte de la marca colectiva IpanTlalli, quienes han construido una alternativa económica basada en la identidad territorial y la economía solidaria. Uno de los emprendimientos que la integran es COCENTLI, un colectivo de mujeres productoras de Tochimizolco que transforma maíz cacahuazintle en maíz pozolero precocido bajo un modelo agroecológico y de producción artesanal.
A través del acompañamiento técnico y comercial de Ayuda en Acción México, estas productoras fortalecieron su plan de negocio, mejoraron sus procesos de empaque y comercialización y comenzaron a posicionar su producto en nuevos puntos de venta regionales.
IpanTlalli, que significa "sobre la tierra", agrupa a siete emprendimientos rurales y representa un modelo de cadena de valor inclusiva en el que las mujeres participan en la producción, transformación y comercialización. Más que vender un producto tradicional, estas mujeres han logrado acceder al mercado con una propuesta de valor basada en la calidad, la sostenibilidad y el trabajo colectivo.
En un contexto donde las mujeres rurales enfrentan mayores barreras para generar ingresos propios, el maíz pozolero de COCENTLI demuestra que el acceso a mercados, la organización colectiva y el fortalecimiento empresarial son herramientas concretas para avanzar hacia la autonomía económica y el desarrollo territorial sostenible.
Este tipo de experiencias reflejan una realidad estructural que se repite en distintos países: cuando las mujeres acceden a formación, redes de apoyo y oportunidades reales de mercado, logran generar ingresos, fortalecer su autonomía y ampliar sus posibilidades de desarrollo. Invertir en las mujeres no es solo una cuestión de equidad; es también una condición clave para impulsar economías más inclusivas, resilientes y sostenibles.



