Omnicanalidad "mal integrada" presiona el flujo de efectivo
El 73% de los compradores en México utiliza más de un canal durante su proceso de compra

El consumidor ya no distingue entre tienda física y entorno digital; compra desde distintos puntos de contacto en un mismo recorrido. El desafío no es vender en más canales, sino asegurar que el ingreso se capture sin fricciones. Cuando los sistemas de pago operan desconectados, la venta se cae en el último paso, el flujo de efectivo se debilita y la empresa asume un riesgo financiero que no siempre está midiendo.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), 73% de los compradores en México utiliza más de un canal durante su proceso de compra, una cifra que confirma que la omnicanalidad dejó de ser un diferenciador y se convirtió en la condición mínima para operar.
Para Javier Huerta, Country Manager de Flow en México, paytech especializada en soluciones de cobro digital, este cambio obliga a replantear la estrategia. "El modelo tradicional de pagos fue diseñado para tiendas físicas y e-commerce como mundos distintos. Hoy esa lógica está obsoleta. Si la empresa no rediseña su arquitectura financiera, la omnicanalidad se convierte en una promesa comercial que no se sostiene en caja".
El pago define experiencia
La omnicanalidad no es nueva en el entorno digital, pero para que realmente funcione, el sistema de pagos debe estar alineado con esa lógica y operar sin fricciones entre canales.
Según VML, el 62% de los compradores valora a las marcas que integran de manera efectiva sus tiendas físicas con el comercio electrónico. La coherencia entre canales ya forma parte de la experiencia mínima esperada.
Un cliente que agrega productos a un carrito en línea espera que el monto, el inventario y el método de pago estén sincronizados. Si el proceso se interrumpe o requiere pasos adicionales, la fricción se traduce en abandono del carrito.
"El error es creer que la omnicanalidad es un tema de comunicación, cuando, en realidad, se trata de arquitectura financiera. Si el cobro no está diseñado para operar entre canales, la estrategia compite contra su propia infraestructura", añade Huerta.
De diferenciador a expectativa básica
Lo que antes era diferenciación ya es infraestructura básica. Las empresas que logran integrar sus canales no solo incrementan su número de ventas; fortalecen retención y recurrencia.
"La transición entre canales es el punto más vulnerable del proceso de compra. Ahí no solo se define la experiencia; se define si el ingreso entra a caja o se diluye. Las empresas que no integren su arquitectura de cobro van a ver presión directa en su flujo de efectivo", concluye el Country Manager de Flow en México.



