Regreso del bisonte revive ecosistemas en el norte de México

Un santuario en Coahuila reintroduce 47 ejemplares para restaurar pastizales, atraer fauna silvestre e impulsar una economía basada en conservación y ecoturismo.

Regreso del bisonte revive ecosistemas en el norte de México
Por: Sophia García | 03/12/2026

Tijuana, 12 de Marzo. - En una zona remota del estado de Coahuila, en el norte de México, un grupo de 47 bisontes americanos vuelve a recorrer los pastizales que durante siglos formaron parte de su hábitat natural. Su reintroducción en la reserva conocida como El Santuario busca restaurar el equilibrio ecológico de la región y, al mismo tiempo, impulsar un modelo económico basado en la conservación y el ecoturismo.

La iniciativa es impulsada por la Fundación Pro Cuatrociénegas junto con el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, Cuenca Los Ojos, A.C. y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), como parte de una estrategia de restauración ecológica conocida como rewilding, que busca devolver a los ecosistemas especies clave para recuperar sus procesos naturales.

Durante más de dos siglos, el bisonte —uno de los herbívoros más grandes de América del Norte— desapareció de esta región debido a la caza y la transformación del territorio por actividades humanas. Su ausencia alteró la dinámica del ecosistema y favoreció la proliferación de plantas espinosas que dificultan la infiltración del agua en el suelo.

Para la nación N´dé, conocida históricamente como apache, el regreso del animal tiene además un significado cultural. En su lengua lo llaman iyané y lo consideran un "maestro" que enseñó a su pueblo el equilibrio entre la tierra, la flora y la fauna.

Juan Luis Longoria Granados, líder de la nación N´dé y director de Cultura de la fundación, explicó que el paisaje actual requiere recuperar los pastizales naturales para mejorar el ciclo del agua. Según dijo, las raíces profundas del pasto ayudan a retener la humedad del suelo, y los bisontes juegan un papel clave para que estos ecosistemas se regeneren.

Los especialistas describen al bisonte como un "ingeniero del paisaje". Con sus pisadas, que pueden ejercer gran presión debido a su peso —algunos machos alcanzan alrededor de 800 kilogramos—, remueve el suelo y crea pequeñas depresiones que retienen el agua de lluvia. Además, al consumir pasto seco reduce el riesgo de incendios forestales y estimula el crecimiento de nuevas plantas.

"Cuando se rascan o se revuelcan en la tierra, crean microcuencas donde el agua se acumula y se infiltra en lugar de escurrirse y evaporarse", explicó Longoria.

El proyecto permite que los animales se desplacen libremente en un territorio de más de 3.700 hectáreas de pastizales y matorrales. Aunque llevan apenas algunos meses en la zona, los responsables aseguran que ya se observan cambios en la dinámica del ecosistema.

El santuario también busca financiar su operación mediante el turismo de naturaleza. Los visitantes pueden observar a los bisontes en su hábitat mientras el proyecto genera recursos para mantener la restauración ambiental.

A largo plazo, los promotores consideran que la reintroducción del bisonte podría impulsar una economía regional basada en la regeneración ecológica, combinando ecoturismo y manejo sostenible de la fauna.

Los primeros resultados del monitoreo ya muestran señales de recuperación de la biodiversidad. Tras un año y medio de seguimiento con cámaras trampa, se han registrado especies como el oso negro, pumas, venados y coyotes en áreas donde anteriormente casi no se observaban.

"Es parte de la belleza de la ecología", señaló Gerardo Ruiz Smith, director de la fundación. "Cuando regresas un componente clave del ecosistema, empiezan a producirse efectos que a veces ni siquiera alcanzamos a entender".

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