En todo el Reino Unido, los símbolos del pasado colonial británico están siendo arrasados por una ola de rechazo.
La indignación en las protestas por el asesinato de George Floyd se ha enfocado hacia estatuas de monarcas imperialistas y traficantes de esclavos que han sido atacadas y en algún caso, como en Bristol, tiradas al río.
En declaraciones a Euronews, un destacado historiador lo caracterizó como una efusión sin precedentes.



