Banco Interamericano de Desarrollo. Factoraje y factoraje inverso
El banco interamericano de desarrollo “BID” y el Consejo Mexicano
de Negocios, con el respaldo de la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público (SHCP), lograron aterrizar un acuerdo por el cual se lanzará un
programa de créditos hasta por 12 mil millones de dólares, con el cual
piensan beneficiar a 30 mil micro, pequeñas y medianas empresas,
“Mipymes” financiando sus cadenas productivas que se han visto
afectadas por la contingencia sanitaria provocada por la crisis del
coronavirus en México, lo cual, sin duda, resulta fundamental para
lograr el sostenimiento de los empleos y para una más rápida
recuperación económica del país.
Ahora bien, se ha comentado en medios de comunicación, que el
mecanismo para la entrega y acceso a los créditos será por medio de un
*factoraje invertido*, pero ¿Cómo funciona eso?
Para comprender el “*factoraje invertido* primero debemos tener
claro que es el *factoraje tradicional*
El factoraje o factoring en ingles, es una operación financiera por
medio de la cual una empresa proveedora de bienes o servicios, cede a
un tercero llamado *factor* (que usualmente es un banco), los derechos
de cobro de su facturación, para que este se haga cargo de cobrar
dichas facturas a los clientes, ganando por ello una comisión.
En otras palabras, el factoraje consiste en que: a través de un
contrato de cesión de créditos, la sociedad de factoring (o banco) a
cambio de una comisión, abona a la empresa proveedora, una cantidad
importante de los importes de las facturas emitidas por esta a cargo de
sus clientes, y se encarga de su posterior cobro a estos.
Pongamos un ejemplo para que quede aún más claro:
supongamos que la empresa BIMBO, vendió sus productos a 100
clientes distintos, a los cuales les otorgó 60 días para que le paguen.
Cada uno de ellos le debe 10 mil pesos, dando un total de 1’000,000 de
pesos. A BIMBO se le presenta de imprevisto un problema de falta de
flujo, por lo que no puede esperar 60 días para recibir su pago, pero
tampoco puede obligar a los clientes a que le paguen anticipadamente.
En esa situación, recurre a una empresa de factoraje o factoring, la cual,
a cambio de una comisión, financiará a BIMBO, dándole de inmediato, la
cantidad de hasta el 90% de lo que amparan las facturas (en el ejemplo
serían 900 mil pesos), encargándose posteriormente esta empresa de
factoraje, de la gestión de cobro de dichas facturas, una vez que venzan
los plazos pactados para su pago.
De esa manera, BIMBO obtiene flujo de inmediato y la empresa
que adquiere la deuda, gana una comisión por el financiamiento
otorgado, encargándose de la gestión de cobro a los clientes por la
cantidad total adeudada.
La ventaja del factoring es que permite a las empresas
proveedoras de bienes o servicios, disponer anticipadamente de los
importes de las transacciones comerciales con sus clientes, mucho antes
de que se produzca el vencimiento de pago acordado entre vendedor y
comprador.
Ahora bien, el *factoraje inverso*, no obstante que es similar al
factoring tradicional, en la medida de que intervienen los mismos tres
actores: el comprador (cliente), la empresa proveedora y el factor
(banco) y, de que el objetivo sigue siendo que el proveedor pueda
obtener el dinero de sus ventas de inmediato, sin tener que esperar al
vencimiento de las facturas; se diferencia de manera sustancial, en que
la iniciativa de adquirir el factoring inverso no es del proveedor, *sino
del comprador (cliente)*.
Es decir, el factoraje inverso se trata de una solución de
financiación alternativa, en la que la empresa proveedora financia sus
cuentas por cobrar a través de un proceso iniciado por el propio
comprador, de esta manera, reciben términos financieros más
favorables de lo que hubieran obtenido en el factoraje tradicional.
El factoring inverso es una herramienta de optimación de flujo de
caja. El beneficio para el comprador o cliente, es que puede retrasar el
pago efectivo de las facturas (que ya pagaría directo al factor o banco)
hasta por un periodo de 120 a 180 días, aumentando así el flujo de caja.
En tanto que el factoring tradicional es un servicio de cobros, el
*factoring inverso* es un servicio de pagos.
Es una herramienta que facilita el pago a los proveedores, mejora
la capacidad de negociación de los clientes para con estos y permite a
los compradores seguir operando la cadena de suministro de manera
óptima, permitiendo que la actividad comercial no se detenga por falta
de flujo.
De esta manera, el apoyo financiero del Banco Interamericano de
Desarrollo obtenido gracias a la acertada gestión del Consejo Mexicano
de Negocios, permitirá a un gran número de micros, pequeñas y
medianas empresas resistir los duros momentos por los que atraviesa la
economía nacional.
Como siempre un placer saludarlo esperando que estas pocas
letras hayan sido de su agrado y sobre todo de utilidad ¡Hasta la
próxima!




