Beneficios de cotizar en Bolsa
Las empresas que ofrecen sus acciones en el mercado de valores
generan, en el público inversor, accionistas, clientes y proveedores, la
garantía de finanzas sanas y buen prestigio, así como el poder obtener
liquidez mediante el dinero de terceros, creando valor para la compañía
en el extranjero y mejorando su infraestructura y tecnología, pudiendo
suponer también un incentivo para sus directivos y empleados al
ofrecerles participaciones de su propia empresa.
Al hacer una oferta bursátil de acciones, la compañía se convierte
en “empresa pública”, lo cual significa que cualquier persona interesada
puede obtener información acerca de los resultados del desempeño de
dicho negocio, ya que la sociedad al adoptar esta modalidad, queda
obligada a compartir “públicamente” sus resultados y estados
financieros de manera trimestral y anual, para que cualquier accionista,
o futuro inversionista, tenga conocimiento de cómo va el negocio.
Cotizar en bolsa significa que una empresa ofrece valores en venta
al público en general en una Bolsa de Valores, los cuales pueden
consistir en bienes de renta variable o títulos de deuda.
Cuando una empresa sale a la Bolsa, lo que hace es precisamente
buscar capital, ya que, al ofertar públicamente sus acciones a través del
mercado de valores, cualquier persona interesada en invertir en ella
podrá hacerlo, lo que hace que sea más fácil para la compañía obtener
capital y liquidez.
En nuestro país, las acciones de las empresas públicas se
comercializan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), la cual es una
entidad financiera que opera por concesión de la Secretaría de Hacienda
y Crédito Público, cuyo régimen legal es la de una Sociedad Anónima
Bursátil de Capital Variable, regulada por la Ley del Mercado de Valores
y la Ley General de Sociedades Mercantiles, pudiendo cualquier persona
física o moral de nacionalidad mexicana o extranjera, invertir o acceder
a los valores listados en ella.
Algunas de las empresas mexicanas que cotizan en bolsa más
conocidas son, entre otras, Bimbo, Chedraui, Soriana, Wal-Mart México,
Liverpool y Maseca, por mencionar algunas.
En nuestro país, una de las formas más comunes para que una
empresa privada pase a ser pública es, transformándose primero en una
Sociedad Anónima Promotora de Inversión (SAPI) y luego en Sociedad
Anónima Bursátil (SAB).
La SAPI es una modalidad de la sociedad anónima tradicional,
cuya regulación se encuentra tanto en la Ley General de Sociedades
Mercantiles como en la Ley del Mercado de Valores, cuyo principal
objetivo es posibilitar el acceso a la Bolsa de la mediana empresa, por
medio de la adopción gradual de las regulaciones en las que se
establezcan los mecanismos necesarios para que, en un plazo promedio
de tres años, se transforme en una Sociedad Anónima Bursátil (SAB),
con lo que brindarían seguridad a los inversionistas potenciales para
poder listarse en la Bolsa de Valores y allegarse así de capital en
mejores condiciones.
Por su parte, la SAB es un tipo de sociedad por acciones regulada
por la Ley del Mercado de Valores y la Ley General de Sociedades
Mercantiles y, que tiene la posibilidad de comercializar sus acciones y
títulos en la Bolsa Mexicana de Valores, trayendo consigo una mayor
valía a la empresa y a las acciones, así como una estructura adecuada,
que le permite mejorar sus finanzas, obtener liquidez de forma
inmediata, involucrase en procesos de modernización y establecer un
crecimiento de forma ordenada.
Adicionalmente, la conversión a SAB trae como consecuencia una
mejor imagen y proyección de la empresa, lo cual la ayuda a fortalecer
su competitividad.
Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas
letras hayan sido de su agrado y sobre todo de utilidad ¡Hasta la
próxima!




