Damocles en Ensenada
El pasado viernes, tuvimos un excelente evento: una Jornada Local Notarial en Ensenada, con una participación nutrida y entusiasta de notarios y funcionarios.
Engalanó la tribuna, el destacado ensenadense, doctor Ramón García Gibson, Administrador General de Actividades Vulnerables del SAT, con el tema “VERIFICACIÓN DE ACTIVIDADES VULNERABLES EN EL SECTOR NOTARIAL”.
Una exposición clara, precisa, de esas que quisiera uno que fueran más frecuentes. Después de una explicación de los procesos involucrados en las revisiones de las múltiples obligaciones que recayeron en el notariado, así como en otras actividades clasificadas como vulnerables, terminó precisando que se estaba conformando una lista de revisión (check list) de los temas a verificar, lo que brinda seguridad al notario que sea revisado y evita abusos. Este sistema de listas de revisión se pretende implantar en otras actividades, lo que librará a muchos giros de la incertidumbre que ha causado la Ley de Lavado de Dinero.
También estuvo con nosotros el licenciado Josué Miguel Contreras Saldivar, Director General de Delitos Fiscales de la Subprocuraduría Fiscal Federal, con el tema “INTEGRACIÓN DE ASUNTOS POR DELITOS FISCALES.”
Excuso decir que, si no ha sido por temas más amables tratados posteriormente por distinguidos colegas notarios como Guillermo Escamilla Narváez y Gustavo González Fuentes, que comentaré en otra ocasión, la comida nos hubiera sido algo indigesta.
Desde la promulgación de la ley, que responde a compromisos internacionales de prevención del delito, tanto de lavado de dinero como de fomento al terrorismo, se instrumenta la campaña de perseguir estos crímenes por medio del control al origen económico de las operaciones, de tal forma que aquellas que resultan sospechosas, por los criterios que derivan tanto de la ley, del reglamento y los lineamientos generales que se han publicado, detonan un protocolo de detección, en el que participan muchos actores económicos así como profesionales que intervienen en operaciones que de otra suerte serían comunes y ordinarias.
Sobre el origen de las leyes hay muchas versiones; la mayoría parece leyenda urbana o conseja popular. La verdad histórica, ya sabemos, no siempre es auténtica; se matiza a menudo con opiniones hechas al vuelo o con intención diversa de la mera verdad. Mi maestro de matemáticas de secundaria, Sotero Medina, nos decía que todos suponían que Jesús era romano y lo mataron los judíos, siendo que Jesús era judío y lo mataron los romanos.
Igual, cuando uno ha navegado por el proceloso mar del derecho laboral, llega uno al convencimiento que las leyes del trabajo, que tanto lamentan los patrones como protectoras a ultranza de inequidades sustantivas y procesales, fueron motivadas por los abusos de los propios empleadores. Las leyes fiscales, todas parchadas y difíciles de leer, que se modifican dos y tres veces por año mediante resoluciones misceláneas, no están confeccionadas para fastidiar, sino para evitar prácticas novedosas de evasores, vendedores de facturas, lavadores de dinero.
Hay una anécdota famosa que ignoro si sea cierta. Picasso estaba contemplando su impresionante cuadro del Guernica, que plasma con crudeza el horror de la guerra y la matanza indiscriminada de civiles inocentes. Se le acerca un militar y le pregunta: ¿Usted hizo esto? El artista contesta: No, ustedes lo hicieron.
A lo que voy es que de las exposiciones de los funcionarios del SAT y de la Procuraduría Fiscal que nos visitaron, me queda la reflexión que por los abusos pagamos justos por pecadores. Ahora nos oprime una carga enorme de avisos, controles, manuales, capacitaciones especiales, que elevan el costo de operación; con permanente angustia y presencia ominosa de la espada de Damocles de sanciones, prisión, pérdida de patente y ya no falta más que la castración, para castigar omisiones o desviaciones al conjunto de disposiciones de lavado de dinero.
Pero siendo objetivos, hay que entender que todo ese complejo esquema de controles, a veces agobiantes y al parecer innecesarios o estériles, tiene su razón de ser y habrá que dominarlo para seguir operando dentro de la legalidad. Esa fue la intención de la Jornada Local Notarial de Ensenada.

