Hijo incómodo

El centro del debate no es Carlos Loret de Mola sino el ataque a la libertad de expresión desde la presidencia.

Las redes sociales, Twitter en particular, se encendieron el pasado viernes, con la participación de más de 60 mil personas que se unieron en defensa del periodismo crítico.  El reportaje publicado por LatinUs días antes, que reveló el alto nivel de vida de José Ramón López Beltrán, hijo mayor del presidente mexicano, provocó una evidente molestia en el mandatario y el regocijo de sus adversarios.  

Se trata de una residencia en la ciudad de Houston, Texas, con cinco recámaras, una alberca enorme y sala de cine, propiedad de un directivo de la empresa Baker Hughes, que tiene contratos vigentes con PEMEX.  El reportaje exhibió -entre otras cosas- la incongruencia entre el discurso de austeridad del presidente y la vida que se da su vástago y un posible trafico de influencias.  

El inesperado golpe mediático puso realmente de mal humor al presidente, quien no recibió de su equipo de comunicación el apoyo necesario para el manejo de la crisis.  Lo primero que declaró fue que “al parecer” su nuera tiene dinero, respuesta que por su simpleza no logró apagar las críticas.  La reacción más contundente vino después, cuando el presidente mostró durante su conferencia mañanera, una tabla con los presuntos ingresos millonarios del periodista, que fueron inmediatamente desmentidos por el propio Loret.  De ahí se desató una ola de críticas, desde mi punto de vista justificadas, por la desproporcionada contraofensiva presidencial, la intimidación contra un periodista opositor y lo que eso representa en detrimento de la libertad de expresión.

El señor López Beltrán, abrumado por su sorpresiva popularidad, publicó este domingo en redes sociales una breve explicación, intentando demostrar que “es un ciudadano privado que no tiene injerencia alguna en el gobierno de México” y que trabaja desde 2020 en la ciudad de Houston, como “asesor legal de desarrollo y construcción para la empresa inmobiliaria KEI Partners”.  La versión no ha sido confirmada aún por autoridades tejanas, dado que se requiere de una licencia para ejercer como abogado en el vecino país, además que abrió un nuevo cajón lleno de dudas.  Tal vez sería mejor que, si quiere aliviar el coraje que le hizo pasar a su padre, dejara las cosas tal como están porque se pueden poner peor.

Independientemente del deteriorado estado que guarda la relación entre la presidencia y un buen número de periodistas y medios informativos, el episodio reavivó en redes el enfrentamiento entre simpatizantes y opositores del presidente.

En resumen, el incidente distrae demasiado la atención del presidente, quien debería estar sereno y concentrado en temas más importantes para el país.  Sus adversarios, que se reunieron en una nutrida e interesante conferencia virtual, encontraron la oportunidad de unir fuerzas rumbo al 2024.  México sigue sufriendo por la violencia, la falta de medicamentos, la carestía y el destino insospechado hacia donde nos lleva un obcecado timonel.




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