La fracasada engañifa

POLICORMO
La fracasada engañifa

ROGELIO AROS GUZMÁN

El fracaso estrepitoso de la “consulta popular” realizada el domingo próximo pasado es un claro ejemplo de que las instituciones no deben ser utilizadas para la manipulación. No cabe duda que los ejercicios ciudadanos de democracia participativa como la consulta popular son espacios de capital importancia para incidir en el rumbo y fortaleza de nuestra democracia. Pero es totalmente claro que los populistas utilizan este tipo de ejercicios democráticos ciudadanos para manipular o intentar manipular la opinión pública en beneficio de sus malsanos y perversos intereses.

Lo anterior se afirma porque, de acuerdo con la constitución, para que una consulta ciudadana sea de carácter vinculatorio se necesita de la participación de cuando menos el 40% de los integrantes del padrón electoral acudan a las urnas y depositen su voto. A la engañifa solo acudió un poco más del 7%.  Ahora bien, al hablar de manipulación, es evidente que la realización de la referida consulta reviste de cuestiones importante que hay que anotar. 

Primero, la aplicación de la ley no se puede votar a cabo en una consulta popular, porque la ley vigente posee un imperativo categórico de obligatoriedad para aplicarse, y eso, no es potestativo, es decir, no depende de una decisión del funcionario público, sino que obliga a la persona, por el cargo que ostenta, a aplicar simple y llanamente la ley, porque su obligación deriva  de una norma que determina su competencia para intervenir en el asunto determinado, esto es, que también esa facultad que ostenta, entraña una obligación ineludible de cumplir con la ley. Para que sea más claro, existen facultades obligatorias y facultades potestativas. La aplicación de la ley, en el caso de proceder administrativa, civil o penalmente contra ex funcionarios públicos que hayan tenido o no fuero constitucional, no es una potestad del presidente, sino una obligación cuyo incumplimiento debe ser sancionado de acuerdo con lo establecido en las leyes. Por eso es que nada vale el hecho de que el presidente dice que no está de acuerdo con perseguir a los ex presidentes. Eso, solo tiene aplicación en su ámbito personal y privado, pero no tiene ninguna validez en su ejercicio como presidente, precisamente porque nuestro marco jurídico el impone acciones para llevar a cabo como una facultad obligatoria y no potestativa. Ahora bien, no es la primera consulta que el presidente lleva a cabo. Así lo hizo con la cancelación del nuevo aeropuerto de Texcoco, en la que, por cierto, a pesar de la trascendencia del acto, no llevó a cabo la consulta con el apoyo de la constitución, porque seguramente no estaba seguro de conseguir ese mínimo de votantes, de tal suerte que llevó una consulta ilegal o infundada en ley alguna, para llevar a cabo su plan de destruir lo ya edificado. De igual manera lo hizo con la construcción de una compañía cervecera en la ciudad de Mexicali, a la que mediante una consulta popular infundada legalmente y en la que votó una ínfima cantidad de ciudadanos determinó que se cancelara esa cuantiosa inversión, violando con su actuar, tratados internacionales.  

Estos ejemplos constituyen simulaciones de actos democráticos porque precisamente no siguen el patrón constitucional o el legal, de tal suerte que a pesar de que se realicen, no constituyen palancas de apoyo social ni jurídicas para realizar tales o cuales actos, pues están plagados de manipulación, populismo y demagogia, que causan severos estragos en la vida social, económica y política de las y los mexicanos, en lugar de aportar soluciones no solo apoyadas en la decisión de las personas en un supuesto ejercicio democrático, sino en la decisión de personas informadas con datos reales y verídicos para evitar la manipulación perversa en uno u otro sentido. 

Segundo, la consulta fue una verdadera “engañifa”, pues como lo afirmamos, la aplicación de la ley no se puede prestar a consultas ciudadanas, salvo en casos extraordinarios, como, por ejemplo, las leyes de amnistía, o en otros casos de justicia transicional. El proceso legislativo es un elemento fundamental de toda democracia, y una vez que se han seguido los pasos correspondientes y la ley se haya publicado e iniciado su vigencia como norma positiva, no existe más remedio que su cumplimiento, con las excepciones que el mismo sistema jurídico contemple, que no es el caso que nos ocupa. Ahora bien, la consulta ciudadana o popular se puede llevar a cabo válidamente para la aprobación de una ley, su reforma, su derogación o su abrogación, es decir, sí se puede votar durante el proceso de creación, modificación o extinción, pero una vez que ya ha sido aprobada e iniciada su vigencia, no se puede llevar a cabo la votación para aplicarla, de allí que la referida consulta del domingo pasado haya sido un espectáculo circense de muy mala calidad, cuyo fracaso desnuda, no solo el engaño mesiánico, sino también, el  hecho de que la gente empieza a razonar y darse cuenta del teatro de la 4T dirigido desde la presidencia de la república. Ya no quieren segur cambiando “espejitos por oro puro” y muchos de ellos se están dando cuenta de las estratagemas de dominio y manipulación

Tercera, la engañifa fracasada fue una maquinación de maldad pura. Un ejercicio de propaganda electoral perversa para seguir favoreciendo, por un lado, a la 4T, y por otro, seguir manipulando y distorsionando la realidad para evitar rendir cuentas del estado real del gobierno y la administración pública, construyendo una realidad alterna que tal parece se empieza a derrumbar estrepitosamente en el consciente de la gente engañada. El costo de más de 500 millones de pesos tirados a la basura en un tiempo de cacareada austeridad republicana, rompe totalmente con el discurso populista y demagogo y revela a este gobierno como uno de muy mala ralea, pues es evidente que los sujetos de marras que gobiernan han causado que la calidad de vida en decenas millones de mexicanos se haya visto mermada por la “dinamitación” y destrucción de programas como el de salud, por unos dementes que han querido borrar todo vestigio o rastro de gobiernos anteriores, por mera ideología, venganza, hígado y entrañas pero nunca raciocinio.  Bien les hubieran caído a los niños con cáncer esos recursos para proveerse de medicinas y tratamientos.

Cuarta, la absurda e irracional postura propia de sujetos que padecen narcisismo que nunca aceptan la derrota, aunque esta sea tan evidente, sigue y seguirá presente en la retórica chafa y en los actos circenses de cuarta, como en el caso de que los miembros de este teatro guiñol bufo llamado 4T, que se evidencia en el titiritero y sus títeres, al intentar buscar y señalar  responsables como ahora lo pretenden hacer contra el INE, negando de manera obtusa, ciega y demencial que el fracaso de la engañifa  es de la consulta en sí misma y que la gente, al parecer ya no quiere seguir actuando con el cerebro instintivo, y empieza a despertar (con su cerebro racional) del letargo en que la han sumido, esta caterva priistas de los setenta disfrazados de redentores, adalides y salvadores de la patria, cuando realmente son políticos pragmáticos de pacotilla y perversos engañadores del pueblo mexicano. Muchas gracias. 

Engañifa: Engaño artificioso con apariencia de utilidad. Cosa que tiene una apariencia de calidad, valor o utilidad y resulta engañosa.



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