Luís Miguel y la suplantación de identidad
El tan esperado regreso a los escenarios del cantante Luís Miguel “llegó flaco”, tan flaco que ni Marc Anthony en sus peores momentos lo supera o, tal vez ahí se dan.
En efecto, en su reaparición en el concierto llevado a cabo hace unos pocos días en Argentina, se le vio al artista con un sustancial cambio físico, con una delgadez exacerbada, tanto así que sus rasgos faciales y expresiones se ven diferentes, no parece el mismo, al grado que se ha llegado a especular en chismes de redes sociales y de medios de comunicación especializados en espectáculos que se trata de un doble, sin dejar de lado los memes y bromas que a su costa se han gastado, los cuales gozan de la gran intensidad y alcance que habitualmente acompaña todo lo que se dice del interprete.
En realidad los chismes, dimes y diretes, así como las fantasiosas teorías de que se trata de otra persona son parte del espectáculo, ni es nada serio, ni es enserio, sino todo lo contrario.
No obstante, nos da la valiosa oportunidad de echar un pequeño vistazo a la regulación de la figura de la “suplantación de identidad” o como comúnmente se le conoce “robo de identidad”, para conocer un poco más en que consiste, como se actualiza, que marco legal lo regula y algunos de sus alcances y consecuencias.
La suplantación de identidad se encuentra tipificado como delito en el Código Penal, en el de Sinaloa se prevé en el artículo 177 Bis y en el de Baja California en el 175 Quinquies, el cual se define esencialmente como la suplantación por cualquier medio de la identidad de otra persona con fines ilícitos o de lucro indebido.
Puede llegar a tener como consecuencia prisión de seis meses a tres años en casos graves y de cuatrocientos a seiscientos días de multa.
Un ejemplo, que por desgracia sucede con bastante frecuencia es: el robo de identidad en relación a cuentas bancarias. Casos como este se cuentan por miles de víctimas quienes han visto reducido su patrimonio a consecuencia de este delito. El modo que opera es simple pero efectivo, acceden a la banca electrónica de la institución crediticia (ninguna se salva por más medios de control que tengan), una vez en control de la cuenta transfieren la mayor cantidad posible de dinero a diferentes cuentas de donde sacan el efectivo, todo ello de manera rápida, veloz, pues los bancos y el Banco de México, una vez detectando movimientos irregulares o sumas inusualmente elevadas, detienen las continuidad de las operaciones hasta verificar su autenticidad con el verdadero titular. Sin embargo en la mayoría de las veces esto último se hace ya que los delincuentes despojaron al cuentahabiente de una buena suma, la cual para recuperarla, el afectado tendrá que pasar por un verdadero viacrucis de un escabroso y lleno de obstáculos trayecto de trámites legaloides que tampoco le garantizan recuperar su dinero.
También se ha visto mucho este delito en cuanto al robo de identidad en el WhatsApp, en el que el modus operandi consiste en hackear dicha plataforma para tomar el control de la misma y, una vez ello, haciéndose pasar por el titular de la cuenta, manda mensajes a los contactos que aparecen en el mismo, pidiendo como favor que le transfieran cantidades de dinero a terceras personas bajo el argumento que su aplicación no está funcionando pero que una vez que funcione se los repondrán, los que más caen y mandan su dinero son los amigos, familiares y socios de negocios del hackeado. Regularmente los montos que piden por persona no son exageradamente elevados, ronda entre los treinta y cuarenta mil pesos por cabeza, pero en el volumen es dónde está el verdadero negocio. El gran número de usuarios que utilizan esta plataforma, su cotidianidad, la falta de controles de seguridad adecuados, así como el prácticamente nulo seguimiento de la queja por parte de dicha plataforma social dan las condiciones adecuadas para la proliferación de este delito como yerba mala en tierra fértil.
Podrá haber muchas personas que físicamente se quieran hacer pasar por el cantante Luís Miguel pero ninguna que tenga su talento vocal e interpretativo, ese es inigualable y único.
Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo, de utilidad ¡Hasta la próxima!




