San Felipe: el destino perfecto para disfrutar en familia
Por Nancy Minor.

Hablar de San Felipe, Baja California es hablar de tranquilidad, seguridad y momentos que se convierten en recuerdos para toda la vida. Para quienes viajan con hijos pequeños, encontrar un destino que combine descanso, diversión y comodidad no siempre es sencillo. Y ahí es donde San Felipe se convierte en una joya del Mar de Cortés.
Aunque no soy mamá, algo que siempre observo es que mi familia y mis amigos con niños pequeños eligen este destino una y otra vez. ¿La razón? La seguridad, la tranquilidad del entorno y la posibilidad de que los pequeños disfruten el mar con mayor libertad mientras los adultos realmente descansan.
Uno de los mayores atractivos de San Felipe es su tipo de marea. El mar suele ser tranquilo y con pendientes suaves, lo que permite que los niños jueguen con mayor seguridad en la orilla. Las famosas mareas amplias del Mar de Cortés crean escenarios perfectos para que los pequeños exploren, caminen sobre la arena húmeda, busquen conchitas y vivan su primer contacto con el mar sin el oleaje fuerte de otros destinos.
Es un lugar donde los papás pueden relajarse mientras los hijos disfrutan, algo que constantemente me comparten quienes viajan en familia.
San Felipe también se vive a través de su comida. Y si algo caracteriza a este destino, es la hospitalidad de sus restaurantes, muchos de ellos atendidos por familias locales que han construido su reputación con los años.
Si buscas mariscos frescos y una experiencia auténtica, siempre recomiendo Vaquita Marina, un clásico del puerto donde el sabor del mar se siente en cada platillo.
Para una pausa tranquila frente al mar, un café en Azul Marino es ideal. Es de esos lugares donde puedes sentarte sin prisas, disfrutar la vista y simplemente desconectarte.
Los desayunos en La Cabaña son otra tradición familiar. Porciones generosas, ambiente relajado y ese toque casero que tanto valoramos cuando viajamos con niños.
Y por supuesto, los mariscos en el Malecón son una parada obligada. Caminar al atardecer mientras eliges dónde comer es parte de la experiencia del puerto.
Para cerrar el día, cenar en Pete's Camp es un plan perfecto. El ambiente es relajado, familiar y con una vista espectacular que convierte la cena en un momento especial.
San Felipe no es solo playa. Es arena en los pies, risas de niños, atardeceres dorados y comidas sin prisas. Es un destino accesible, cercano y cálido, donde todavía se siente la hospitalidad genuina.
Para las familias con hijos pequeños representa seguridad, comodidad y diversión sin complicaciones. Y aunque yo no soy mamá, escuchar una y otra vez cómo mis amigos y familiares lo recomiendan por el disfrute y la tranquilidad de sus hijos confirma que es un destino pensado para convivir, descansar y crear recuerdos inolvidables.
San Felipe no solo se visita... se vive.
Nancy Minor
Viajando contigo, descubriendo lo mejor de Baja California.




