Veinte minutos de acción consciente valen mas que pensar eternamente

Sociedad y derecho.

Veinte minutos de acción sincera

valen más que una espera eterna,

más que horas pensando qué hacer

con el miedo sentado en la acera.

Pensar es seguro, no exige valor,

no mancha las manos ni enfrenta el error,

todo es perfecto dentro de la mente,

fuera, la vida pide ser valiente.

Veinte minutos rompen la prisión

de la duda, la excusa y la indecisión,

un paso torcido, pero hacia adelante,

vence al plan perfecto nunca caminante.

La acción enseña, corrige y revela,

lo que no funciona pronto se cancela,

el error instruye, no viene a estorbar,

solo al que se mueve puede educar.

El miedo crece cuando no hay dirección,

se infla de ideas y de suposición,

pero al actuar se vuelve pequeño,

aprende a callar frente al empeño.

No llega primero la claridad total,

llega el movimiento, luego lo real,

el rumbo aparece cuando empiezas a andar,

no cuando decides solo imaginar.

Veinte minutos crean identidad,

forjan al que avanza con voluntad,

no al que espera el momento ideal,

que nunca llega, porque es irreal.

Hoy no se exige grandeza ni perfección,

solo dar inicio con determinación,

porque veinte minutos de acción consciente

valen más que pensar eternamente.

Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas palabras hayan sido de agrado y, sobre todo de utilidad  ¡Hasta la próxima!



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