Intolerancia Religiosa contra la Luz del Mundo
El derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión está consagrado por muchas constituciones y marcos jurídicos nacionales, principalmente de los países democráticos del mundo, así como por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un proyecto que fue sometido a votación el 10 de diciembre de 1948 en la ciudad de París, Francia.
Este documento, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), establece en su artículo 18 la libertad de religión en los siguientes términos: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.
Lamentablemente, debido a la falta de consenso internacional que existía en el momento de su publicación, sobre la obligatoriedad de proteger y respetar los derechos humanos fundamentales, la Declaración en comento no logró ser formalizada como un tratado internacional, algo que, de haber sido así, su contenido sería obligatorio para los Estados firmantes, y no como lo que es ahora: un ideal orientativo de gran valor para la humanidad.
A pesar de los avances en materia de libertad de religión, las manifestaciones de intolerancia por motivos religiosos siguen produciéndose a diario en nuestro país, donde los agraviados siguen siendo los grupos religiosos que profesan una religión distinta a la predominante.
Estos actos intolerantes indican que los avances legislativos que se han producido en México de Benito Juárez a la fecha se han reducido a letra muerta, lo que obliga a redoblar esfuerzos para hacer valer nuestros derechos como personas y como ciudadanos.
Los autores de estos actos intolerantes son amantes de proferir ofensas en redes sociales, escondidos en su gran mayoría en un falso perfil, desde donde reproducen sin ningún análisis lo que escriben periodistas que deshonran su profesión al recoger y publicar falsedades. Estos intransigentes, que quisieran volver al tiempo en que México era una nación católica por mandato constitucional, alimentan su intolerancia con lo que difunden los informantes que no respetan los códigos deontológicos de las empresas mediáticas que los han contratado para investigar, descubrir temas de interés público, contrastar las fuentes de información, respetar el derecho de réplica, sintetizar y jerarquizar la información, y publicarla.
Antes de proseguir, deseo explicar que, generalmente, todo código ético engloba principios como los siguientes: respeto a la verdad, apertura a la investigación de los hechos, diferenciación entre información y opinión, respeto a la presunción de inocencia, rectificación de las informaciones erróneas, entre otros principios básicos de conducta que deben observar los periodistas.
Otras acciones de intolerancia religiosa son los atentados contra las personas e inmuebles propiedad de aquellas iglesias que los intolerantes tienen en la mira. Lo digo por lo que acaba de ocurrir en Ciudad Juárez, Chihuahua con un templo de la Iglesia La Luz del Mundo, específicamente el ubicado en la colonia Mariano Escobedo de esa urbe fronteriza. Las instalaciones de este santuario fueron pintarrajeadas la madrugada de este 19 de agosto con leyendas ofensivas para los fieles de la Iglesia, personas pacíficas, respetuosas, apegadas a las leyes, que viven su día a día tratando de ser buenos cristianos, buenos ciudadanos, buenos padres, buenos hijos.
Es oportuno mencionar que actos de esta naturaleza se han repetido varias veces en los últimos catorce meses, lo mismo que varios eventos de discriminación en escuelas y centros de trabajo, tanto así que, el 24 de junio de 2019, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió medidas cautelares para evitar que en las escuelas de México ocurran actos de discriminación en contra de los estudiantes que profesan esta fe.
En esa fecha, la CNDH envió un oficio a las secretarías de Educación de las entidades del país, en el que señala que “ha recibido un escrito general firmado por apoderados legales de La Luz del Mundo y 165 escritos de queja por parte de creyentes de esta asociación. En esencia, los escritos dicen que “a través de los medios de comunicación se han generado mensajes que construyen un discurso de odio en contra de los integrantes de la Iglesia de La Luz del Mundo” (Excélsior, 03/07/2019).
A pesar de la intervención de este organismo público autónomo, encargado de la defensa, promoción, estudio y divulgación de los derechos humanos, los casos de intolerancia religiosa contra los miembros de La Luz del Mundo siguen siendo el pan nuestro de cada día, lo que nos obliga a seguir trabajando en la formación de una sociedad respetuosa de la diversidad religiosa. Estará de acuerdo conmigo, estimado lector, que el respeto absoluto es fundamental para que la sociedad conviva en armonía, sin conflictos ni antagonismos que alteren la paz social.
Twitter: @armayacastro




